¿EN VERDAD AMAMOS O SOLO USAMOS?
A yegua de
los carros de Faraón
Te he
comparado, amiga mía.
Hermosas son
tus mejillas entre los pendientes,
Tu cuello
entre los collares.
Zarcillos de
oro te haremos,
Tachonados de
plata.
Mientras el
rey estaba en su reclinatorio,
Mi nardo dio
su olor.
Mi amado es
para mí un manojito de mirra,
Que reposa
entre mis pechos.
Racimo de
flores de alheña en las viñas de En-gadi
Es para mí mi
amado.
He aquí que
tú eres hermosa, amiga mía;
He aquí eres
bella; tus ojos son como palomas.
He aquí que
tú eres hermoso, amado mío, y dulce;
Nuestro lecho
es de flores.
Las vigas de
nuestra casa son de cedro,
Y
de ciprés los artesonados. (Cantares 1:10-17)
Quien
solo está enamorado sin duda lo único que podrá buscar es su propia satisfacción;
sin embargo, quien ama valora al otro y por lo tanto está en condiciones de
hacerle bien aun y cuando ello implique sacrificios.
Hoy
asociamos el amor a emociones y sensaciones que nos generen bienestar, pero
nuestro Padre nos ha mostrado con su ejemplo que tal concepto de amor es erróneo. En su Reino amar tiene mucho más que ver con
decisiones, esfuerzo, sacrificio y dar valía al otro. Es exactamente eso lo que Él hizo por
nosotros. En el matrimonio el amor
demanda esfuerzo que se hace manifiesto en palabras que promueven en el otro
una buena estima y acciones que hacen del otro una mejor persona. Quien dice amar pero lastima, omite de su
vida al otro, violenta con sus palabras y usa para alcanzar bienestar, sin duda
alguna no experimenta el amor del cual habla, lo único que está buscando de su
conyugue es manipularlo para sentirse que vale.
Pidamos
a nuestro Padre que nos enseñe a amar, pues cuando estemos delante de Él
tendremos que dar muchas explicaciones por el dolor que causamos a quienes
debimos cuidar.

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