LOS PROPOSITOS PARA LA VIDA ESTAN EN DIOS
1-2 Éstas
son las palabras del Predicador, hijo de David, que fue rey en Jerusalén:
¡En esta vida
nada tiene sentido!
¡Todo es una
ilusión!
Realmente, en
esta vida
nada ganamos
con tanto trabajar.
Unos nacemos,
y otros morimos,
pero la
tierra jamás cambia.
El sol sale
por la mañana,
y por la
tarde se oculta,
y vuelve
corriendo a su lugar
para salir al
día siguiente.
El viento
gira y gira,
y no deja de
girar;
a veces sopla
hacia el norte,
y a veces
sopla hacia el sur.
Los ríos
corren hacia el mar,
y luego
vuelven a sus fuentes
para volver a
vaciarse en el mar,
pero el mar
jamás se llena.
¡Qué difícil
me resulta
explicar lo
aburrido que es todo esto!
¡Nadie se
cansa de ver!
¡Nadie se
cansa de oír!
Lo que antes
sucedió,
vuelve a
suceder;
lo que antes
se hizo,
vuelve a
hacerse.
¡En esta vida
no hay nada nuevo!
Cuando
alguien llega a decir:
«¡Aquí tengo
algo nuevo!»,
resulta que
eso ya existía
antes de que
naciéramos.
Nosotros no
nos acordamos
de lo que
otros hicieron,
ni los que vengan
después
se acordarán
de lo que hicimos.
¡Los que
vengan después
creerán
empezar de nuevo! (Eclesiastés 1:1-11)
La vida no
tiene sentido si Dios no es el motivo para vivirla. Somos una generación que se cree
autosuficiente y capaz de lograr o alcanzar cualquier cosa y hemos con ello
aprendido a vivir la vida lejos de nuestro Creador, pretendemos con ello ser
libres, pero lo único que hemos cosechado es depresión, ansiedad, estrés,
trastornos del sueño y mucha violencia.
Quien vive sin Dios llena su vida de desesperanza aunque publique en Facebook
lo contrario.
Es solo
viviendo nuestra vida en Dios que podemos ser libres y vivir con gozo y
esperanza. Es solamente en Dios que
podemos tomar decisiones correctas y funcionales para cada situación de nuestra
vida y es solamente en Él que podemos construir relaciones afectivas sanas que
no terminarán hiriendo nuestra alma.
Dejemos de
lado el humanismo con que nos han bombardeado por la Tv. El cine, la música de
moda y aun las predicaciones de domingo.
Vengamos a la Palabra que enfatiza que es Dios el centro de la vida y no
nosotros, para que encontremos sentido y propósitos a esta existencia, que sin
la compañía de nuestro Padre se convierte en un sin sentido que deprime y
lastima el alma. Solo Dios es el camino
y el motivo correcto para vivir.

.bmp)
.bmp)
Comentarios
Publicar un comentario