¡CUIDADOS!
Huye el
impío sin que nadie lo persiga;
Mas
el justo está confiado como un león. (Proverbios 28:1)
¿En qué
circunstancias nuestro Padre no podría abandonar? No, no hay una. Quien es hijos de Dios puede vivir seguro.
Caminar
con Dios a lo largo de toda nuestra vida nos libra de la muerte eterna, del
yugo del pecado, de la violencia con que hemos aprendido a relacionarnos con
los cercanos, de la influencia perversa que esta sociedad moderna ejerce en la
voluntad y creencias de sus miembros y nos libra también del “sin sentido” con
que se vive cuando Dios no tiene el control de nuestros deseos y esperanzas.
¡Que
teman quienes han renunciado a ser amigos e hijos de Dios! ¡Aquello que le han dado la espalda al
Creador y van tras el sueño falso de ser su propia medida! Pues quienes hemos
venido a una vida nueva a través de Jesús hemos encontrado nuestra cuenta
saldada y la certeza de que aunque las cosas “pinten mal” siempre nuestro Padre
se encargará que el fruto sea bueno. No caminamos solos ni a expensas de la “suerte” El Creador nos guarda y defiende pues nuestra
vida esta inmersa en El.

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