APRENDAMOS A VIVIR EN FAMILIA




Mejor es un bocado seco, y en paz,
Que casa de contiendas llena de provisiones. Proverbios 17:1

Vivir en familia no debiera ser una experiencia dolorosa, sino más bien la oportunidad de Dios para aprender a vivir y experimentar bienestar y seguridad.  El proverbista nos presenta la idea de que es mucho mejor vivir con carencias pero emocionalmente estables; que  de nada sirve tener prosperidad a costa de vivir en una familia donde la violencia gobierna la vida.

Donde todo se arregla a gritos, en donde el abuso emocional es la constante para conseguir estima propia, donde el uso del otro es el único mecanismo para negociar acuerdos y donde  la fidelidad y la lealtad brillan por su ausencia, no es un lugar propicio para construir un matrimonio y criar hijos, aun y a pesar de que no se falte cada domingo a la iglesia y se levanten las manos en la adoración. 


La vida en familia debe ser una prioridad.  Nada debe ocupar su lugar en nuestra vida. Ni los amigos, el trabajo, la escuela o cualquier otra actividad.  Aprender a vivir en paz, en acuerdos, sin violencia ni abuso debe ser nuestro interés.  Como hijos de Dios debemos aprender de Él a construir nuestra familia.  Una familia que glorifique a Dios cada vez que comemos, paseamos, vemos tv. O vamos a estar con la iglesia.  Debemos priorizar la relación con nuestro cónyuge, hijos y padres aun por encima de un aumento de sueldo, una promoción en el trabajo o tiempo con los amigos, pues es mejor no tener mucho que contar con todo y vivir “de la greña”


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