¿EN VERDAD SOMOS BUENAS PERSONAS?
Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.
No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal. (Proverbios 4:26 y 27)
Es fácil considerar que hacemos correcto y que aun debemos de ser admirados por ello, pero realmente ¿vivimos en la verdad?
Nos evaluamos muy poco y muy poco también nos cuestionamos por nuestros motivos para hacer las cosas. Asumimos que somos buenos por naturaleza y que sin duda nuestra conducta debe tener una evaluación aprobatoria de parte de Dios. Yo creo que no es verdad. Si examinamos lo que hemos hecho, sin duda encontraremos en todo ello muchos motivos poco sanos. Si revisamos nuestro proceder nos tropezaremos con motivaciones que no vienen de Dios. Nos hemos embarcado tras emociones que no brotan del corazón de Dios y que nos ha llevado a ser esclavos del dolor. Hemos caminado tras experiencias que nos resultan excitantes pero que Dios no planeó para nosotros y por supuesto que hemos ido tras personas a las que usarlas o someterlas emocionalmente nos resulta placentero. No hemos sido el hombre o la mujer que nuestro conyugue necesita y tampoco hemos sido los padre que nuestros hijos requieren.
No asumamos que “somos buenos” pues en realidad no lo somos. Es el perdón de Dios en nosotros lo único que en verdad transfiere valor a nuestra vida. Sin ese amor y perdón poco somos. Detengamonos un momento y dejemos que Dios nos muestre nuestro error. Permitamos que sea El quien saque a la luz el pecado y lo exponga ante nuestros ojos para que podamos volvernos a El y poder vivir de la horma que El lo hace. ¡Dejemos que su amor y verdad sanen nuestro motivos de vida!

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