SUS PROMESAS ME SANAN



Tus promesas me dan esperanza;
¡no te olvides de ellas!
Tus promesas me dan vida;
me consuelan en mi dolor. (Salmo 119:49-50)

No hay nada mas cierto en esta vida que las promesas de Dios.  En medio de un mundo lleno de mentiras, verdades a medias, noticias manipuladas, promesas hechas sin el deseo verdadero de cumplirlas, palabras huecas dichas por compromiso o miedo, son las promesas de Dios la única verdad en la que vale la pena confiar.

La desesperanza y el dolor es el resultado de confiar en aquello que no vale la pena.  En personas que, aun sin malas intenciones, dicen cosas que no pueden cumplir.  Ya sean nuestros padres, hijos, amigos, esposo o esposa.  Son solo las promesas dichas por Dios lo único que nos puede dar esperanza para continuar por la vida dando nuestro mejor esfuerzo y ofrendándonos a nosotros mismos.  Son solo sus promesas lo único que es un bálsamo para nuestra alma que se duele de la deslealtad, del desinterés, de las palabras huecas que promueven el llanto en nuestros ojos.  Son sus promesas las que nos dan sanidad de todo aquello que nos ha dolido y con ello nos motivan a seguir sirviendo y amando a los cercanos.


No es la terapia psicológica, ni una dosis de antidepresivos lo que nos va a sacar del dolor emocional.  Son las promesas de Dios las únicas verdades en las que podemos confiar y que sin duda sanaran nuestra alma de toda mala experiencia y dolor


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