PREFIERO CONFIAR EN DIOS
Los que
confían en Dios
son como el
monte Sión,
que nadie
puede moverlo.
¡Permanecerán
para siempre!
Las
montañas protegen a Jerusalén,
y Dios
protege a Israel
ahora y
siempre.
No siempre
los malvados
reinarán
sobre el pueblo de Dios,
para que la
gente buena
no
practique la maldad.
Dios mío,
trata bien
a la gente de buen corazón
pero deja
que sean destruidos,
junto con
los malhechores,
los que
prefieren hacer lo malo.
¡Que haya
paz en Israel! (Salmo 125)
Confiar en Dios da estabilidad a la vida. Hace que las circunstancias, que no siempre
son favorable o agradables nos muevan de nuestros valores, creencias y
prioridades. Cuando dejamos que Dios guíen
nuestra vida, sin duda ni la enfermedad, ni los problemas matrimoniales, ni
tampoco los problemas económicos nos roban el sueño, inquieten o hacen que todo
cambien en nuestra vida. Es sin duda
Dios quien nos muestra el camino correcto en medio de una sociedad que no atina
a encontrar la mejor manera de vivir y por ello termina siempre enseñando a
violentar o abandonar. En sin duda Dios
el único quien nos puede dar paz aun y cuando todo en nuestro entorno pinte
mal. Fuera de Dios jamás nos sentiremos
confiados.
Descansemos en quien nunca pierde el control y puede hacer
que nuestra existencia hoy y en la eternidad este llena de bendiciones y paz.


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