BENDICEME CON TU VERDAD



Haz bien a tu siervo; que viva,
Y guarde tu palabra. (Salmo 119:17)

Siempre queremos que todo en nuestra vida este de maravilla.  Nos gustan las “cosas buenas” y nos gusta gastar en lo que es novedad, se ve lindo o nos da, según los medios de comunicación,  status y posición social.  Aun oramos pidiendo bendiciones y por lo general estas tienen que ver con conseguir lo que deseamos o queremos, sin embargo el salmista  a lo largo de su vida había aprendido que no hay mejor regalo que aprender a vivir en LA PALABRA DE DIOS.

Nuestro ruego debe ser: ¡Dios regálame la dicha de vivir en tu verdad!  Es esta clase de vida la que nos permite decidir correctamente, la que nos da la oportunidad de disfrutar la vida en pareja, la crianza de los hijos, la compañía de los amigos, el trabajo y la escuela de cada día y la bendición de la iglesia.  Solo vivir sometidos a la verdad escrita nos regala la dicha de disfrutar a los cercanos, construir en amor nuestro matrimonio, dar a los hijos la dirección que necesitan y ver las cosas que nos suceden de la manera en que Dios las ve.  La única vida que se vive en verdad es la que se funda en la Palabra y se vive sometida a ella en gozo.


Dejemos desear solo que que se puede “tocar” y aprendamos a clamar por las bendiciones correctas, pues solo si Dios nos hace ese bien, viviremos en paz esta vida y la vida eterna.

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