ATENDAMOS CONSEJOS
8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre;
Y no desprecies la dirección de tu madre;
9 Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.
Y collares a tu cuello.
10 Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,
No consientas.
No consientas.
11 Si dijeren: Ven con nosotros;
Pongamos asechanzas para derramar sangre,
Acechemos sin motivo al inocente;
Pongamos asechanzas para derramar sangre,
Acechemos sin motivo al inocente;
12 Los tragaremos vivos como el Seol,
Y enteros, como los que caen en un abismo;
Y enteros, como los que caen en un abismo;
13 Hallaremos riquezas de toda clase,
Llenaremos nuestras casas de despojos;
Llenaremos nuestras casas de despojos;
14 Echa tu suerte entre nosotros;
Tengamos todos una bolsa.
Tengamos todos una bolsa.
15 Hijo mío, no andes en camino con ellos.
Aparta tu pie de sus veredas,
Aparta tu pie de sus veredas,
16 Porque sus pies corren hacia el mal,
Y van presurosos a derramar sangre.
Y van presurosos a derramar sangre.
17 Porque en vano se tenderá la red
Ante los ojos de toda ave;
Ante los ojos de toda ave;
18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas,
Y a sus almas tienden lazo.
Y a sus almas tienden lazo.
19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la
codicia,
La cual quita la vida de sus poseedores. (Proverbios 1:8-19)
La cual quita la vida de sus poseedores. (Proverbios 1:8-19)
Quien no
escucha, atiende y pone en práctica la verdad de Dios, cualquier idea le
parecerá buena; aun la idea de violentar para recibir alguna renta por
el dolor de otros. Quien cree que las
instrucción de un padre es anticuada y que la dirección que una madre ofrece
resulta una fastidio, siempre terminará metido en problemas que lo someterán al
dolor del alma.
Caminar
por la vida sin seguir reglas y rendir cuentas sin duda alguna resultará en su
propia contra y el lazo que le detendrá difícilmente se suelta. Siempre hay gente que nos da consejos y nos
invita a participar de su forma de vida y sin la verdad de Dios alumbrando
nuestro camino, terminaremos atrapados en la trampa que nosotros mismos
tendimos. La enfermedad, la escases, el
desamor, la soledad, etc. Muchas veces son el resultado de nuestra propia
necedad y nuestra insistencia por no seguir a Dios ni atender el consejo de
quienes nos aman y van por delante de nosotros en esta vida.
Dejemos
de hacernos los valientes y aprendamos a seguir a Dios. Solo en esa ruta encontraremos bienestar y
paz.
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