BUENOS RECUERDOS
¡Con todas las fuerzas de mi ser
alabaré a mi Dios!
¡Con todas las fuerzas de mi ser
lo alabaré y recordaré
todas sus bondades! (salmo 103:1-2)
Es fácil recordar las cosas malas, los malos tiempos, las
situaciones a las que les dimos un valor negativo y que por ello fueron aun más
dolorosas. Sin embargo las cosas buenas
son más difíciles de recordar y lo son, porque sin dudad la felicidad no nos
permite ser victimas y el dolor si. Sin embargo, el salmista nos invita a
recordar con vehemencia todos los regalos que de la mano de Dios hemos
recibido.
Recordar lo que Dios ha hecho por nosotros nos permite vernos
como El nos ve, no da la oportunidad de ser agradecidos, nos da la oportunidad
de recordar que somos sus hijos y como hijos herederos juntamente con Cristo. Tener presente lo que nuestro Padre nos ha
dado nos deja ver su amor de manera correcta y nos motiva a ser como El es:
Dejar el egoísmos a un lado y darnos a los nuestros para bendecir de alguna
manera su vida.
Recordemos todo lo que nuestro Padre ha hecho por nosotros y
nunca dejemos de alabrle por ello.

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