FELIZMENTE DISCIPLINADOS
Bienaventurado
el hombre a quien tú, JAH, corriges,
Y en tu ley lo instruyes, (Salmo 94:12)
Nos gusta recibir bendiciones de parte de Dios y
asumimos que todas ellas serán agradables y nos harán personas felices. Oramos y pedimos a Dios para que siempre nos
vaya bien y que todo en nuestra vida este “ok”
Nos gusta escuchar sermones que nos alienten a creer que Dios nos
bendecirá por sobre toda circunstancia y somos fans de los predicadores que nos
motivan a creer que si todo esta bien es porque Dios esta feliz con nosotros. Sin embargo encontramos en la Biblia textos
como estos que rompen todos los esquemas y verdades prefabricadas y nos
confrontan con una verdad que hemos olvidado y no deseamos: hay felicidad en la
disciplina de Dios.
Quizá no lo vemos porque disciplina es sinónimo de
violencia para nosotros hoy día, aun de rechazo o desaprobación. Peo no en El Reino. En su reino disciplina es sinónimo de interés,
de amor, de paciencia que conduce y da
sentido a la vida humana. Su amor
perfecto en si mismo es una acto de disciplina para quienes no sabemos amar ni
ser amados. Cuando es Dios quien nos da
de su disciplina sin duda llegaremos a ser personas mas felices pues su
accionar en nuestra vida siempre producirá bienestar y salud. No rechacemos la disciplina de Dios pues ella
también es parte de la plenitud de su gozo en nuestro diario vivir.

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